Un viaje por el corazón...

Dr. Juan Antonio García Alcántara | 25 febrero, 2015

Las descripciones anatómicas del corazón lo mencionan como un órgano muscular y membranoso, con un tamaño aproximado promedio al término de su desarrollo en la adolescencia temprana semejante al de la mano empuñada y un peso que va de los 280 a los 350 gramos para el género femenino y masculino respectivamente.


Un viaje por el corazón...

Definitivamente es quizás el órgano que mas longevidad aporta en la vida de los seres humanos, pues su génesis es alrededor del día 18 de la gestación, iniciando su latido alredor del día 21 al 22, y la funcionalidad circulatoria a partir de la 5ª semana (día 30), con un trabajo incesante hasta la muerte clínica del individuo.

Así la estructura cardiaca se compone de un esqueleto fibroso que da soporte a las válvulas cardiacas y estructuras del sistema de conducción, porciones membranosas, tejido muscular (miocardio), cubierta interna en contacto directo con la sangre (endocardio), estructuras vasculares (venas cardiacas y arterias coronarias), cámaras altas (aurículas), cámaras bajas (ventrículos), mitad derecha, mitad izquierda y estructuras de protección y fijación (ligamentos y pericardio).

El trabajo básico que desempeña es el gasto cardiaco que implica movilizar un volumente determinado de sangre durante el tiempo, propulsando la sangre a través del sistema circulatorio, mediante el llenado (diástole) y la contracción (sístole), y que responde a las necesidades que requiera cada organismo según su corpulencia y su actividad física. De forma contínua e incesante en un adulto, se tienen durante 24 hrs. alrededor de 100,000 latidos, y anualmente 36,500,000 latidos.

En relación al mes de febrero y con motivo de los festejos del día de San Valentín, la imagen por excelencia es según las consideraciones de diseño, un corazón. Este maravilloso órgano ha sido asiento de las emociones y centro del alma, sin embargo radica en él la respuesta a circunstancias relacionadas con el ánimo por las interconexiones que tiene con el sistema nervioso autónomo.

Hoy en día la transculturación y la transición epidemiológica (que traduce el cambio de los padecimientos y muertes por enfermedades infecto-contagiosas a crónico-degenerativas) han favorecido que la muerte y enfermedad por causas cardiovasculares, sean el primer lugar en nuestra región, país y en el mundo entero. Las enfermedades cardiacas pueden ser originadas desde la gestación y estar presentes ya, al momento del nacimiento y/o manifestarse a temprana edad (congénitas) o desarrollarlas en un corazón sin alteración funcional o estructural previa (adquiridas).

Las enfermedades cardiovasculares adquiridas, generalmente se originan del contacto con toxinas (drogas ilicitas, alcohol), agentes infecciosos (virus, bacterias, parásitos, hongos), interacciones ambientales (el ruido, la contaminación del aire, condiciones laborales, del hogar), traumatismos, malignidad a nivel cardiaco primario, y finalmente y con un alto porcentaje, derivan de la interacción de los llamados factores de riesgo (edad, sedentarismo, obesidad, hipertensión arterial, alteraciones del colesterol, tabaquismo, diabetes) que inicialmente se perpetúan como entidades silentes que culminan en un evento primario mayor, como lo son la angina de pecho, el infarto agudo del miocardio, la muerte súbita, las arritmias cardiacas rápidas o lentas, las afecciones valvulares y en conjunto la falla del corazón, con una alta tasa de incapacidad, de costo por diagnóstico, intervención y tratamiento y lamentablemente con la muerte del paciente.

Hoy en día se estima que aproximadamente el 43.2% de la población mexicana adulta es hipertensa, aplicando la regla de las mitades, sólo la mitad lo sabe, de ellos sólo la mitad recibe tratamiento y de estos, únicamente la mitad está controlado, lo que obliga a la referencia de que la hipertensión arterial sistémica es el factor de riesgo principal para el desarrollo de insuficiencia cardiaca (75%); aportando más cifras la enfermedad cardiovascular tiene mayor tasa de mortalidad que un cáncer terminal, lo halagador es que son entidades altamente prevenibles.

Así el enfoque debería principalmente concentrarse en la salud cardiovascular, para ello es necesario de un enfoque de educación desde la infancia entre los 3 a los 6 años de edad, para cultivar mesura y calidad en la alimentación, actividad física cotidiana que en la vida adulta favorezca, como la caminata de 30 a 60 minutos diarios y/o la cantidad de 10,000 pasos, evitar las conductas nocivas de consumo de alimentos procesados, comidas exprés y desde luego el tabaco, alcohol y el consumo de drogas ilícitas, mantener un peso apropiado para cada edad y según los índices adecuados para los adultos, secundariamente en la prevención ejecutando las acciones de detección oportuna y masiva de los factores de riesgo tradicionales, y su tratamiento desde la perspectiva conductual, farmacológica y no farmacológica, y finalmente en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares ya expresadas.

Así pues el contínuo de la salud-enfermedad cardiovascular implica que en múltiples niveles (hogar, escolar, social, estado, sistema sanitario) se tenga conocimiento, entendimiento y comunicación para mantener a la población cardiovascularmente sana y protegida. Es esto un camino tortuoso, álgido y difícil de recorrer, sin embargo el más productivo de todos, lo cual derivará en mantener los 100,000 latidos díarios promedio de manera apropiada, y durante los años de vida del ser humano y hasta que, por la longevidad del uso de esta inteligente estructura, sea necesario llevarlo a su tranquilidad.

 

Juan Antonio García Alcántara

Cardiólogo Clínico e Intervencionista.